
Cunado me mirabas, cuando me reprochabas, cuando esperabas mis llamados, cuadno querias mis mensajes, cuadno me rovabas cosas, cuando tenias esas supuestas ganas de tanto tanto que decias: NO TUVISTE EL VALOR DE DECIR QUE FINGIAS? TENIAS EL VALOR DE MENTIRME EN LOS OJOS, EN LA CARA. Cuadno la vista a ella, claro, como no lo pense antes, mas cuerpo, mas edad, mas rapidez: Pensaste con tu segunda cabeza.
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